Alonso Berruguete (ca. 1486-1561), es hijo de Pedro Berruguete, pintor introductor de las formas renacentistas en España. Su formación italiana le hizo tomar contacto con los modelos de Miguel Ángel, Ghiberti y Donatello. Su interés por una idea patética de la Historia Sagrada motivó su desvinculación de la Corte. El contenido clásico se observa en el relieve de la Resurrección de la Catedral de Valencia, donde se cree que trabajó, pero su evolución formal le lleva a plantear una imagen basada en el drama. Su concepción de la figura mezcla el gótico final y el manierismo de Miguel Angel, el impacto del Laoconte que se transforma en formas estilizadas y alargadas, movidas y apasionadas, lo que parece que tienen un acabado imperfecto. Esto puede reflejar que su estilo personal, de fuerte contenido espiritual, está por encima de la perfección formal. Son figuras dramáticas, expresivas de pelo mojado, formando mechones pegados.
Las figuras se mueven en el espacio son nerviosas y rápidas lo que hace que la estética no parezca correcta en un momento dominado por el clasicismo y el orden. Su obra se extiende por Valladolid y Toledo. Su estilo propio del manierismo supone una antítesis del equilibrio clásico: alargamiento del canon, la composición en línea serpentinatta (curva y contracurva) o helicoidal, el escorzo violento o la ausencia del interés por la perspectiva.
Su primera obra documentada es el retablo de la Mejorada de Olmedo (1523-1526) que se encuentra en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, el grupo de la Anunciación de la Virgen y la Subida al Calvario son los relieves más conocidos y que presentan las características antes citadas.
Alonso Berruguete termina la sillería de coro de la Catedral de Toledo, iniciada por Vigarny. En 1541, había terminado las partes en madera y en 1548, las de alabastro. La magnífica serie de figuras bíblicas, Job, que sale del marco con un perfecto tratamiento de los paños y una musculatura miguelangelesca, se hallaba presidido por el conjunto de imágenes de la Transfiguración que insertaba en la Catedral un episodio figurativo que transformaba el espacio total e implicaba al espectador y a los mismo canónigos a un mundo de tensiones dramáticas reforzadas por la cantidad de figuras y su dramatismo. Utilizó para ello un esquema teatral, la escena se enmarca en una arquitectura transparente que dibuja en el espacio la forma serliana.
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Silla del Coro de la Catedral de Toledo.
El Retablo de San Benito de Valladolid (1526-1532) se adapta al ábside. Berrugete es el diseñador, el ensamblador, escultor, policromador y pintor. Más sencillo es el Retablo del Colegio de los Irlandeses de Salamanca (1529), o el de la Adoración de los Magos de Santiago en Valladolid (1537). En 1539 contrata junto a Vigarny la Sillería alta del Coro de Toledo. Es ayudado por Francisco Giralte e Isidro de Villoldo, las figuras se mueven vertiginosamente y se imponen sobre los espacios que las encierran.
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Retablo de la Iglesia de San Benito de Valladolid. Hoy salas del Museo Nacional de Escultura. Valladolid
Su última obra es el Sepulcro del cardenal Tavera, para el Hospital de Afuera en Toledo, cama prismática con virtudes elegantes en los ángulos. Sobre los planos se perfilan directamente distintas escenas movidas en donde hay una flexibilidad de superficies propia de este momento así como una bella idealización en la figura de la Caridad. El yacente refleja la muerte puesto que se hizo sobre la mascarilla funeraria del difunto.
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Sepulcro y detalle del sepulcro del Cardenal Tavera. Iglesia del Hospital de San Juan Bautista. Toledo

Enlaces de interés:

http://museoescultura.mcu.es/
http://www.catedralprimada.es/
http://www.fundacionmedinaceli.org/monumentos/hospital/

Mónica Cerrejón García