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Eduardo Chillida (1994-2002)

Estudio_Elogio_del_Horizonte_I_1985-016-1_01.jpgHomenaje_a_Balenciaga_1990-067-1_01.jpgPeine_del_Viento_XIX_1999-004-1_01.jpgArco_de_la_Libertad_1993-010-1_01.jpgBuscando_la_Luz_I_1997-007-1_01.jpg

Biografía y obra
Nacido en San Sebastián este gran escultor empezó dedicándose al fútbol hasta que por problemas de salud lo abandonó y gracias a ello se adentró en el camino del arte.
Estudió arquitectura en la Escuela de Arquitectura de Madrid, carrera que abandonó en 1947, momento en el que decide dedicarse a la escultura e instalarse en París. En un principio la influencia de la escultura clásica, recibida a través de sus visitas al Museo del Louvre se ve en sus obras, pero, a pesar de su admiración por el mármol, decidió que tenía que cambiar de material y descubrió el hierro.
Los temas que aborda su obra son el material, el peso, la densidad de la obra y la fuerza de la gravedad. No solo utilizará el hierro, sus obras en piedra, hormigón, barro y sus grabados, poseen una gran fuerza. El hierro se asocia sin embargo a la fuente de economía de Bizkaia, tiene por sí mismo el peso de la cercanía por lo que sin duda se convirtió en elemento esencial.

A volver de París se casó con Pilar Belzunce instalándose para vivir en Hernani. En ese lugar compartió la fragua con Manuel Illaramendi y empezó a desligarse de grandes escultores que habían marcado su trayectoria como Julio González o Brancusi.
Chillida trabajaba buscando, indagando, desconociendo a dónde iba a llegar, él decía que si el resultado se conocía de antemano la obra de arte nacía muerta.
En 1958 recibió el Premio Bienal de Venecia, un año antes se había instalado en un taller propio en Villa Paz, en el alto de Ategorrieta de San Sebastián, año en el que realizaría Peine del viento.

Su evolución pasó de una obra más expresiva a otra más racional y en un viaje que realizó en 1963 a Grecia quedó prendado de la luz en el mármol del Partenón y como consecuencia nacieron obras como Elogio de la luz, Elogio de la arquitectura y Homenaje a Goethe. Estas obras son en esencia cajas, estructuras donde incide la luz.
Elogio de la luz
Elogio de la luz

Es en 1977 cuando el hormigón entra como nuevo material en sus obras de forma que este le permitió realizar obras más grandes como son Lugar de Encuentros III de 1977 y Lugar de Encuentros IV de 1981, para el Paseo de la Castellana en Madrid. Piezas aladas que desafían a la mirada, que plantean la fuerza de la gravedad como esencia.
Entre 1977 y 1980 Chillida realizó varios proyectos para espacios públicos como El Peine del Viento en San Sebastián de 1977 y el Elogio del Horizonte de 1989 en Gijón, él afirmaba que sus obras eran carísimas así que haciendo obras públicas se multiplicarían sus propietarios.
El “peine” es una obra paradigmática de Chillida, no solo porque manifiesta su fascinación por lo arcaico, sino también porque demuestra un principio estético retomado de la lógica musical de Bach.

Entre 1992 y 2002 Chillida sufrirá un proceso degenerativo cercano al Alhzeimer, sin embargo este tiempo fue marcado por obras importantes.
La última obra que quiso realizar Chillida pero que no llevó a cabo era la excavación de la montaña volcánica Tindayo en la isal canaria de Fuerteventura. Este proyecto fue detenido por ecologistas y se habría realizado por galerías subterráneas, la “Montaña vacía” se hubiera abierto como un espacio abierto interno de 40 metros cuadrados.
De esta forma se cierra y se abre la creación artística de Chillida donde la naturaleza encuentra su espacio de principio a fin:

“El arte habla una lengua que debe valer para todos los hombres a los que le interese. (...) La mar y la montaña han sido elementos claves en mi obra. La mar sobre todo. La mar y la música tienen mucho que ver. El tiempo está metido en las dos cosas, en la mar y en la música». «En una ocasión un electricista fue a hacer una reparación a mi estudio. El hombre, que estaba subido a una escalera, no paraba de mirar las esculturas que yo tenía en el estudio, pero no decía nada. Yo le observaba preguntándome qué podría estar pensando. Al final, cuando terminó su trabajo, me dijo: “jAh, ya entiendo! Esto es como la música pero con hierro”. Casualmente, yo estaba realizando esculturas como Ecos o Música callada que tenían que ver con la transcripción del tiempo musical al espacio de la escultura. No hace falta saber de arte para sentir una obra». Chillida


Web Oficial del Museo Chillida-Leku
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Bibliografía interesante

Kortadi Olano, E., Una mirada sobre Eduardo Chillida, vida y obra de un artista universal, Madrid, 2003.
Chillida, E., Escritos, Madrid, 2005.
Fernández Cabaleiro, Begoña, “Chillida y la realidad, ¿un nuevo romanticismo?”, Espacio, tiempo y forma. Serie VII, Historia del Arte, Nº. 11, 1998, pp. 461-480
Figuerola-Ferretti Pena, Luis, Chillida, Madrid, Servicio de Publicaciones del Ministerio de Educación y Ciencia, 1976
Krieger, Peter, “El herrero Eduardo Chillida (1924-2002)”, Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, Nº. 80, 2002, pp. 171-176

Vídeos: E.Chillida: RETRATO DE UN PROCESO CREATIVO


Realizado por: María del Amor Gómez de Agüero Rodrigo.