Sueños de un artista romántico en el Castillo de los Templarios: nuevas obras ilustradas por el genial Gustave Doré en la Colección Templum Libri
Pintor de sueños y genial grabador de ilusiones, artista intemporal, Gustave Doré (Estrasburgo 1832 – Paris 1883) es el creador de un universo onírico, artístico y literario, único y fascinante, en el que razón, perspectiva, norma y estética se desvanecen vaporosamente, seducidas por una extraordinaria creatividad surgida de misterios y fantasías.
Un mundo artístico sublime, poéticamente soñado, entre simbólico y surrealista, entre romántico y algo nostálgico, en el que Doré, lejos de los convencionalismos propios del convulso siglo XIX, inventará una nueva forma de representación que aportará, conceptual y formalmente, una imagen renovada para la ilustración de las grandes obras de la literatura clásica. A través de su producción artística, prolífica y multidisciplinar, a través de sus más de cuatrocientos óleos y diez mil grabados, Gustavo Doré es el creador de una nueva cultura visual que, aún pasado el siglo, permanece plenamente vigente y que, en muchos casos, ha trascendido al imaginario colectivo como verdadera imagen de asuntos universales como la Biblia, el Quijote o la Divina Comedia. Una obra que, por extensión y diversidad resulta inabarcable en conjunto, que capta mágicamente la atención del espectador y que, inmediatamente traslada al lector, en conexión semántica con el texto, hacia los fabulosos e inexplorados caminos del inconsciente.
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Dibujante, escultor e ilustrador, dotado de inagotables capacidades de inspiración, trabajo, técnica y amor al oficio, fue, sobre todo, un virtuoso grabador experimentador en las variadas técnicas surgidas en el siglo XIX, pero, fundamentalmente en la xilografía para la ilustración de libros. Técnica en la que las estampas en tinta sobre papel se obtienen a partir de planchas de madera en las que el artista talla las escenas a representar dulcemente y a la testa (con buril directamente sobre el taco de madera y en sentido de las vetas). Y como es propio de los genios, fue hombre curioso por las cosas de su tiempo, amante de las del pasado y viajero entusiasta y observador, aventurero que, en su periplo por nuestro país acompañando al barón Davillier para ilustrar el Voyage en Espagne (1875) dibujó, captando magistralmente, el alma romántica de aquella España decimonónica.

De los obras maestras ilustradas por Doré, y en las que en cierta forma se convertiría en coautor, al forjar una nueva alma e imagen para los personajes representados, la Colección Templum Libri del Castillo de los Templarios ha incorporado recientemente al fondo de su biblioteca las principales obras soñadas por el gran artista francés, todas ellas primeras ediciones originales conservadas en excelente estado, generosamente cedidas al Ayuntamiento de Ponferrada por el bibliófilo y mecenas berciano Antonio Ovalle García (San Juan de la Mata, 1953).Las nuevas aportaciones, para conservación, exposición pública y estudio de los ejemplares depositados, contribuyen al enriquecimiento del patrimonio cultural berciano y del fondo bibliotecario del “Castillo de los Libros”, uno de los más singulares del mundo en su género y como emblemática fortaleza, símbolo de identidad e icono de románticos.

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De las nuevas obras incorporadas a la Colección, destacan las dos ediciones de La Sagrada Biblia, editada cada una en cuatro tomos y a gran folio en la prestigiosa imprenta barcelonesa de Montaner y Simón; en francés la de 1884 y en castellano la edición de 1888. En las ilustraciones de los principales pasajes bíblicos, Doré despliega su creatividad alcanzando las cotas más sublimes de su genialidad compositiva, mediante la traslación de los personajes hasta paisajes que resultan infinitos, realistas y fabulosos a un tiempo, imbuidos por un lirismo bucólico que conmueve al lector. Escenas donde artificio, tramoya, perspectiva y escala, consiguen un efecto único de profundidad y armonía, dando un soplo de vida a los personajes de una historia sagrada que, desde entonces, se verá renovada por los nuevos estereotipos iconográficos creados por Doré, repetidos después en innumerables obras editadas con mayor o menor licencia, economía y mérito y otras tantas veces emuladas y falsificadas en el comercio del arte y la bibliofilia. Ambas ediciones originales están avaloradas por sus hermosas encuadernaciones en pieles repujadas con título, nervios y adornos dorados en las lomeras, decoradas la planas con títulos en oro insertos entre adornos alegóricos y grecas decorativas.
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Con la ilustración del Quijote, a Doré, como al ingenioso hidalgo, «Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros…» (I, I, 39) y será precisamente a partir de la edición francesa deHachette, ahora conservada en la biblioteca del Castillo de Ponferrada, cuando las nuevas imágenes de don Quijote y Sancho lograrían una amplia difusión internacional fijando un modelo perdurable; una versión en la que, como novedad, el texto de Cervantes se divide gráficamente mediante viñetas en el inicio y fin de cada capítulo, aparte de las composiciones a folio completo que ocupan cada una de las escenas principales, iniciadas por el famoso frontispicio de un tragicómico Quijote enloquecido por la lectura, caracterizado con un idealismo y una heroicidad muy distantes del modelo de caballero de triste figura vigente hasta entonces en los cánones de representación.
Del revisionismo romántico de grandes obras épicas del Renacimiento, el Orlando Furioso del poeta Ariosto será editado en Barcelona por Font y Torrens en 1883, primera edición que destaca por la calidad de sus ochenta y dos grabados fuera de texto y por las pequeñas escenas intercaladas. El ejemplar del Castillo está en perfecto estado de conservación, con la fatiga propia de sus años y probablemente reencuadernado a juzgar por la sencillez de su guarnición, que difiere de la encuadernación mucho más lujosa que conservan otros ejemplares de primera edición como este.
Y de héroes a villanos, en el Paraíso Perdido de John Milton, poema clásico de la literatura inglesa del siglo XVII reinterpretado por los románticos del XIX, Gustave Doré dará vida al Maligno representando a Satán bajo la seductora apariencia de un bello ángel expulsado del Paraíso, humanizado y temeroso, un personaje que, estéticamente enlaza con algunas de las culturas urbanas y tendencias más contemporáneas.
Dos tomos de La Divina Comedia de Dante Alighieri de 1884, prologados por Juan Eugenio Hartzenbusch y cargados de un rico repertorio de imágenes (la primera parte ilustrada por 75 grabados y la segunda con 60) de desbordante simbología dibujan los cantos del famoso poema, considerado una de las obras más importantes de la literatura italiana. La Historia de las Cruzadas, editada en 1886, con un centenar de estampas de exótica recreación de cruzados, templarios y fantásticas ciudades, completa esta serie de joyas bibliográficas ilustradas por Gustave Doré que harán que visitantes, turistas, expertos y público en general puedan disfrutar de la obra de los clásicos de la literatura dibujados por uno de los maestros de las artes plásticas más reconocidos en el panorama creativo de los dos últimos siglos, cuya figura y obra, como la de los grandes genios, perdura en la memoria y la cultura universal que nos transmiten los libros.

Texto y fotografía:
Francisco-Javier García Bueso