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¿Quién fue realmente el pionero del arte abstracto?
¿Kandisky, Malevich, Kupka, Mondrian? ¡No! Fue Hilma af Klint.
Siempre nos han hecho pensar que la Historia ha sido una materia (ni siquiera le dábamos el rango de ciencia) que se ocupaba de “cosas” del pasado, por supuesto, inamovibles. Lo escrito, escrito está. La Historia del Arte no escapa a esta idea tan injusta pero también tan generalizada. Con la excepción de algunas obras desconocidas, perdidas o extraviadas, poco va a cambiar a estas alturas de siglo lo que ya sabemos.
¿Y si no fuera así? ¿Y si lo que sabemos no es realmente lo que pasó?... ¿Se imaginan por un momento que Picasso no hubiera sido el padre del cubismo? ¿O que Goya no fuera el artífice de sus Pinturas Negras? ¿Y si la abstracción no fue una creación de Kandinsky, Malevich, Kupka y compañía? ¿Qué pasaría?
Vamos a situarnos, finales del siglo XIX en Estocolmo, Suecia. Hoy quedan pocos días para que termine el mes de octubre de 1862 y en una familia acomodada, está naciendo una niña que se llaman Hilma, Hilma af Klint. Ese mismo año en su estudio flotante, Monet se ha dejado impresionar por un Sol Naciente que va a cambiar todo. Y no saben cuánto.
Esta niña que creció y se convirtió en un gran personaje, comenzaría a romper algunos esquemas inherentes a la mujer en aquellos tiempos. Para sorpresa de Hilma af Klint (y también la nuestra al descubrirlo) cuando ella decidió que quería estudiar Bellas Artes la familia, inesperadamente, la apoya. Entra a formar parte de la primera generación de mujeres que estudiará en la Real Academia de Bellas Artes de Estocolmo. (Ni que decir tiene que fue una alumna brillante con reconocimiento por parte de la propia Academia quien puso a su disposición un estudio en el centro de la ciudad –como anécdota decir que en este momento Edvard Munch estaba exponiendo allí mismo-).
Y aunque fascinante, hasta aquí todo dentro de una cierta normalidad.
En 1906, Juan Gris viajó a París y conoció a Picasso quien estaba trabajando en el retrato de Gertrude Stein y algo nuevo, muy nuevo, se empezó a gestar en aquella amistad. En ese mismo año los fauvistas nos regalaron algunas de sus mejores obras; Matisse alguna Alegría de Vivir, Derein y su Puente de Londres y Vlaminck nos pintó unos Árboles Rojos. Todo en el mismo 1906 que nos dejaba también el gran Paul Cèzanne (1839-1906). descarga (1).jpg
Y en este mismo momento, Hilma af Klint está creando de otra forma, con otros medios y otras inspiraciones. Junto con otras cuatro compañeras crearon el grupo de Las Cinco. Se reúnen normalmente los viernes, mediante meditación y rituales cercanos al espiritismo consiguen entrar en trance, contactar con otros seres (no necesariamente muertos). Comienzan a pintar y dibujar automáticamente lo que éstos les revelaban. Rápidamente, Hilma af Klint destacó entre las demás como una gran médium, con una tremenda facilidad para entrar en el trance. De esta forma, apoyadas en sesiones de espiritismo, en la teosofía, la antroposofía y sin olvidar sus bases católicas, surge de manera precoz la abstracción.
Estas obras se convirtieron en toda una obsesión para nuestra artista. Influenciada por las teorías del teósofo Steiner y atraída por todos los descubrimientos que se estaban realizando en el momento se revelaba ante ella toda una realidad invisible hasta ese momento para todos: Rayos X, las ondas electromagnéticas, telégrafo, radio, entre otros muchos. Con una mente lúcida y sumamente inteligente, comenzará a asumir e incorporar las teorías de Darwin plasmándolas en sus obras, agrupadas en series, grupos y subgrupos. La serie completa llamada “Evolución” y no desarrollo, como se había explicado hasta ese momento la existencia del ser humano nos habla de la clarividencia de Hilma af Klint a las nuevas teorías.
Reflejar en una obra el universo, el funcionamiento, la dualidad que lo rige y cómo se organiza será una novedad. Todo empieza a completarse, los colores, los signos, los símbolos, las obras y las personas, plasmando en sus formas letras, palabras y arabescos.
Tan revolucionaria es esta obra que Hilma af Klint, de quien ya hemos dicho que era muy perspicaz, pensó que no se comprendería en su tiempo. Por recomendación de uno de los seres que les inspiró la obra, decidió dejar testamentado que hasta veinte años después de su muerte no se dieran a conocer.
Y no han sido veinte, han sido más de cuarenta. Ahora los orígenes del arte abstracto se lo autoadjudicó otro artista, Kandinsky. Realmente no podemos reprocharle nada ya que no conocería a nuestra Hilma af Klint.
Ahora que nosotros sí que la conocemos, que nos hemos dejado embaucar, ilusionar. Ahora que nos hemos dejado una parte de nosotros mismos al observar su obra a la vez que incorporamos una parte de ella en este proceso. Ahora que ver sus obras no nos dejan indiferentes. Ahora le debemos algo más que una exposición.
Efectivamente, algunas veces la Historia del Arte no está del todo escrita o puede ser gratamente revisada. Esta vez ha sido Hilma af Klint, pero ¿cuántas artistas más avanzaron en el arte y fueron relegadas a las artes plásticas o las figurativas? ¿Sólo unas pocas muy pocas han sido las mujeres que se decidieron a coger el pincel, el cincel o el compás a lo largo de tantos siglos de Historia? ¿O es que así nos lo han hecho creer?
Debemos comenzar a reescribir la Historia, el Arte, la Vida de muchas personas (hombres y mujeres) que el devenir histórico no ha tratado como les corresponde. Queda mucho por hacer. Continuemos con paso lento pero firme.







Si quieres conocer más de Hilma af Klint no puedes perderte:
Exposición del Museo Picasso Málaga
Hilma af Klint. Pionera de la abstracción
21.10.2013 – 09.02.2014


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Carmen Serrano Moral
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