Maruja Mallo (Vivero, Lugo, 5 de enero de 1902- Madrid, 6 de febrero de 1995)



Pintora surrealista de la llamada vanguardia interior española, vinculada a Generación de 1927. Su nombre real era Ana María Gómez González.

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Fue la cuarta hija de catorce hermanos del matrimonio formado por Justo Gómez Mallo (funcionario del Cuerpo de Aduanas) y María del Pilar González Lorenzo y hermana mayor del escultor Cristino Mallo. Ambos hermanos utilizaron el segundo apellido de su padre.

Su formación comenzó en Avilés en la Escuela de Artes y Oficios y en Estudios particulares. En Asturias comenzó a exponer antes de trasladarse a Madrid para completar su formación, al igual que su hermano, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando asistiendo al tiempo a la Academia Libre de Julio Moisés. Años después continuaría su formación en París.

En Madrid se relacionó con artistas, escritores y cineastas como Salvador Dalí, Concha Méndez, Gregorio Prieto, Federico García Lorca, Margarita Manso, Luis Buñuel, María Zambrano o Rafael Alberti, con el que mantuvo una relación hasta que éste conoció a María Teresa León. En 1927 se incorporó activamente a la primera Escuela de Vallecas, una propuesta plástico-poética del escultor Alberto Sánchez y el pintor Benjamín Palencia.

En la década de 1920 colaboró con numerosas publicaciones literarias como La gaceta literaria, El almanaque literario o la Revista de Occidente y realizó portadas de varios libros. Su primera exposición auspiciada por José Ortega y Gasset tuvo lugar en 1928 en los Salones de Revista de Occidente. La exposición fue un acontecimiento cultural en Madrid y el punto de partida para que Maruja Mallo fuera juzgada por su obra y no por su condición femenina. Por entonces realizaba una obra en la línea de la nueva objetividad o realismo mágico con la serie de Verbenas y las Estampas que de dividirían en populares, deportivas, de máquinas y maniquíes y cinemáticas.
Arquitectura Humana (1937)
Arquitectura Humana (1937)

Fiesta Popular (1928)
Fiesta Popular (1928)


De su intensa colaboración con Rafael Alberti hasta 1931 quedarían los decorados del drama "Santa Casilda" (1930) testimonios en los libros "Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos" y en "Sermones y moradas".

En 1932 obtuvo una pensión de la Junta de Ampliación de Estudios para ir a París donde conoció a René Magritte, Max Ernst, Picasso, Joan Miró, Jean Arp y Giorgio de Chirico y participó en tertulias con André Breton y Paul Éluard. Su primera exposición en París tuvo lugar en la Galería Pierre Loeb en 1932. Allí comenzó su etapa surrealista. Su pintura cambió radicalmente y alcanzó la maestría, tanto que el mismo Breton le compró en 1932 el cuadro titulado Espantapájaros, obra poblada de espectros que hoy es considerada una de las grandes obras del surrealismo.

Fiel a los postulados de acción social de la República desarrolló una triple dedicación docente como profesora de Dibujo en el Instituto de Arévalo, en el Instituto Escuela de Madrid y en la Escuela de Cerámica de Madrid para la que diseñó una serie de platos cuya pérdida hay que lamentar. En 1935 participó en la Exposición L´Art espagnol Contemporain en el Jeu de Paume. El Museo de Escuelas Extranjeras de París adquirió la cuarta de sus Verbenas.

En 1935 tuvo lugar el encuentro definitivo con el poeta Miguel Hernández en la Casa de las Flores de Pablo Neruda. Juntos planearon el drama Los hijos de la piedra inspirado en los sucesos de Casa Viejas y Asturias. A la influencia de Mallo se deben las cuatro composiciones que el poeta desgajó de El rayo que no cesa bajo el nombre de Imagen de tu huella y 18 de los 30 poemas de esa obra.

En 1936 organizó su tercera exposición individual organizada por ADLAN en el Centro de Estudios e Información de la Construcción en Madrid con la serie de 16 cuadros de Cloacas y Campanarios, la serie de 12 obras de Arquitecturas minerales y vegetales y 16 dibujos de Construcciones rurales que publicaría en 1949 la Librería Clan con prólogo de Jean Cassou.

Realizó por entonces una serie de bocetos de escenografía y figurines conocidos como Plástica escenográfica para la ópera Clavileño de Rodolfo Halffter que no llegó a estrenarse y con Ángel Planells fue seleccionada para una exposición de surrealismo internacional en las New Burlington Galleries de Londres.

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La Guerra Civil la sorprendió con las Misiones Pedagógicas en Galicia de donde pasó a Lisboa acogida por Gabriela Mistral, embajadora de Chile en Portugal. Toda su obra cerámica de esta época fue destruida en la guerra. Una invitación de la Asociación de Amigos del Arte para ofrecer una serie de conferencias en Montevideo y luego en Buenos Aires hace posible su exilio en Buenos Aires en donde pasaría 25 años.

En Argentina recibió un rápido reconocimiento, colaboró en la famosa revista de vanguardia Sur, en la que también participaba Borges. En esta etapa de su vida se dedicó a viajar, vivió entre Uruguay y Buenos Aires, a diseñar y pintar. También se sucedieron las exposiciones en París, Brasil y Nueva York. Su primera obra allí continuó la vía iniciada con Sorpresa del trigo con obras como Arquitectura humana, Canto de espigas, Mensaje del mar y la serie Marina, armonías lunares, en colores plata y gris. Otra influencia de esta época es el sol la cual queda reflejada en La Serie Terrestre, armonías solares, en ocres y dorados. En la serie de Las Máscaras, Mallo se inspiró directamente en los cultos sincréticos de las Américas.
Entre 1945-1957, Maruja Mallo tuvo un periodo oscuro; sus apariciones públicas y sus exposiciones también eran más raras.
En 1961 regresó a España y se instaló en Madrid, donde realizó una exposición en la galería Mediterráneo.
La que fuera una de las grandes figuras del surrealismo de preguerra era casi una desconocida en su tierra y su vida pública desapareció.
En 1979, comenzó su última etapa pictórica con Los Moradores del vacío, tenía ya 77 años, pero aún conservaba la frescura y vitalidad que la acompañaría durante toda su vida.

En la década de 1980 le ofrecieron varias exposiciones y premios, como la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes, concedida por el Ministerio de Cultura en 1982, y el Premio de Artes Plásticas de Madrid.

En 1992, con motivo de su 90 cumpleaños, se celebró una exposición en la galería Guillermo de Osma de Madrid, que mostró, por primera vez, series de los cuadros pintados en su época de exilio en América.
En 1993 tiene lugar una gran exposición antológica en Santiago de Compostela posteriormente trasladada al Museo de Bellas Artes de Buenos Aires.

El 6 de febrero de 1995, murió en Madrid a los 93 años

Obra

La verbena (1927)
La kermesse (1928)
Canto de las espigas, (1929)
La huella (1929)
Tierra y excrementos (1932)
Sorpresa en el trigo (1936)
Figuras (1937)
Cabeza de mujer (1941)
Máscaras (1942)
Serie Las naturalezas vivas (1942)
El racimo de uvas (1944)
Oro (1951)
Agol (1969)
Geonauta (1975)
Selvatro (1979)
Concorde (1979)
Máscara tres-veinte, (1979)
Airagu, (1979)
Acróbatas macro y microcosmos, (1981)
Acróbatas, (1981)
Protozaorios (1981)
Panteo (1982)
Acróbata (1982)
Protoesquema (1982)
Razas (1982)
Viajeros del éter, (1982)
Ouro, retrato bidimensional, 1951.
Ouro, retrato bidimensional, 1951.



Cristina Fernández Ruiz
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